Mindfulness

Mindfulness consiste en prestar atención con intencionalidad. El mindfulness requiere una dirección consciente de nuestra consciencia. Por ejemplo; comer. Ser consciente de que estoy comiendo no significa que esté comiendo con atención plena. Cuando somos conscientes de forma intencionada de que comemos, tenemos atención plena en el proceso de comer. Nos damos cuenta deliberadamente de las sensaciones y nuestras respuestas a esas sensaciones.

Si comemos sin atención plena, en teoría somos consientes de lo que hacemos aunque probablemente estemos pensando en muchas cosas al mismo tiempo y puede que también estemos viendo la televisión, leyendo o hablando.

Por tanto, solo una pequeña parte de nuestra atención va al comer y seremos poco conscientes de las sensaciones físicas y aún menos de nuestros pensamientos y emociones que se desprenden en ese proceso.

Debido a que únicamente somos consientes de nuestros pensamientos vagamente, no hay intentos de llevar nuestra atención al proceso de comer, no hay propósito.

Este propósito es una parte muy importante del mindfulness; tener el propósito de vivir nuestra experiencia, ya sea la respiración, una emoción o algo tan simple como comer significa que estamos trabajando activamente la mente.

Prestar atención en el momento presente

La mente deambula por todo tipo de pensamientos, incluidos los que expresan tristeza, venganza, odio, deseo, etc. A medida que tenemos ese tipo de pensamientos, los reforzamos y nos provocan sufrimiento.

Además, la mayor parte de esos pensamientos son sobre el pasado o sobre el futuro y según la filosofía que acompaña al mindfulness, el pasado no existe y el futuro será una fantasía hasta que suceda. El único momento que experimentamos es el presente y parece que es el que tratamos de evitar.

Por tanto, en mindfulness se trata de darse cuenta de qué está pasando ahora mismo. No significa que no podemos pensar más en el presente o pasado, pero cuando lo hacemos será con atención plena.

Al dirigir voluntariamente nuestra consciencia hacia el momento presente, creamos un espacio de libertad donde la calma y la alegría pueden crecer.

Prestar atención sin juzgar

El mindfulness es un estado emocional no reactivo. No se juzga si una experiencia es mala o buena y si juzgamos, nos damos cuenta de ello y lo dejamos ir.

Con mindfulness no nos disgustamos porque experimentamos algo que no queremos o porque no experimentamos lo que nos gustaría.  Simplemente aceptamos lo que surja y lo observamos con atención plena. Nos damos cuenta de cómo surge, como pasa por nosotros y como cesa de existir.

Beneficios

Los estudios han mostrado que practicar Mindfulness puede dar una variedad de beneficios físicos, psicológicos y sociales.

-Es bueno para nuestro cuerpo: tras solo ocho semanas de entrenamiento, practicar mindfulness fortalece el sistema inmune.

-Es bueno para nuestra mente: varios estudios han encontrado que incrementa las emociones positivas mientras que reduce las negativas y el estrés.

-Cambia nuestro cerebro: incrementa la densidad de la materia gris de nuestro cerebro relacionada con el aprendizaje, memoria, regulación emocional y empatía.

-Concentración: ayuda a evitar las distracciones y mejora la memoria y atención.

-Fomenta la compasión y altruismo: la investigación sugiere que su entrenamiento nos hace más proclives a ayudar a los demás e incrementar la actividad neuronal relacionada con la empatía y regulación emocional.

-Mejora las relaciones personales: el entrenamiento en mindfulness hace que las parejas estén más satisfechas con sus relaciones, hace que cada persona sea más optimista y se encuentre más relajada y hace que se sientan más aceptados y cercanos el uno con el otro.

-Bueno para padres y futuros padres: reduce la ansiedad del embarazo, el estrés y la depresión.

-Ayuda a los niños en la escuela: reduce los problemas de comportamiento y la agresión en estudiantes. Mejora la felicidad y la habilidad de prestar atención. Las maestras que lo practican muestran menor presión arterial, menos emociones negativas y menos síntomas de depresión.

-Ayuda a los profesionales de la salud a afrontar el estrés, conectar con sus pacientes y mejorar su calidad de vida.

-Cárceles: reduce el odio, la hostilidad y cambios de humor en los presos al aumentar la consciencia de sus pensamientos y emociones. Ayuda a la rehabilitación y a reintegrase en la sociedad.

-Obesidad: practicar mindfulness mientras se come anima a tener mejores hábitos alimenticios.

-Ayuda a mejorar tu autoestima.

-Reconocer y parar reacciones automáticas y habituales.

-Responder de forma más efectiva a situaciones difíciles y complejas.

-Ver las situaciones más claramente.

-Ser más creativo.

-Lograr un balance en trabajo y hogar.

Parece tan fácil… pero, estamos dispuestos a vivir nuestro aquí y ahora?⁣

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